Las vitaminas en el deporte

Las vitaminas en el deporte

Es una costumbre, y en algunos casos casi una adicción, que el deportista continuamente esté ingiriendo vitaminas con el fin de mejorar su rendimiento deportivo. Esta conducta, ¿está basada en el conocimiento científico?

Existe la creencia errónea que la administración de vitaminas, ya sea ingeridas o inyectadas, constituyen una fuente de energía y potencia. Es por eso que la venta de suplementos vitamínicos se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos a nivel mundial.

Ya está bien demostrado por la ciencia que las vitaminas no son ninguna fuente de energía para el cuerpo humano. La energía inmediata se obtiene de los carbohidratos almacenados como glucógeno en las células del músculo, la cual, durante una actividad física intensa, dura pocos minutos. A continuación, el cuerpo comienza a utilizar como fuente de energía las grasas que se encuentra almacenadas entre las fibras musculares, debajo de la piel y dentro del abdomen.

Por otro lado, las vitaminas ingeridas tienen que ser absorbidas por el sistema digestivo, luego pasan a ser almacenadas en las diferentes células de nuestro cuerpo para entonces ser utilizadas para formar tejidos, anticuerpos u otras células en los diferentes órganos de nuestro organismo. Es importante mencionar que, algunas vitaminas que se administran no pueden ser almacenadas por nuestro cuerpo ya que las reservas se saturan con facilidad, por lo que generalmente son eliminadas a través de la orina, un ejemplo son las vitaminas del complejo B. Sin embargo, otras vitaminas, como por ejemplo las vitaminas A, D, E y K, no pueden ser eliminadas tan fácilmente, y cuando son administradas en exceso pueden ser dañinas para nuestro organismo. Lo mismo sucede con algunos minerales como el hierro, zinc, calcio, magnesio y cobre.

En mayo del 2016, la Sociedad Americana contra el Cáncer publicó los resultados del estudio del Cambio de Políticas en la Reducción de Cáncer para el período 1990 al 2015. Se recomendó la no utilización de suplementos de vitamina A, vitamina E y ácido fólico, ya que aumentan el riesgo de padecer de algunos cánceres como ser cáncer de pulmón y cáncer de próstata, así como del aumento de enfermedades cardiovasculares.

En julio del 2018, la Revista del Colegio Americano de Cardiología publicó un estudio que demostró que los suplementos de vitamina C, vitamina D y calcio no produjeron ningún beneficio, sino que aumentaron el riesgo de padecer de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y muerte prematura.

Las vitaminas normalmente se encuentran en abundancia en los alimentos basados en plantas (frutas, vegetales y legumbres), por lo que no es necesario ingerirlas por aparte, salvo en los casos en que se documente un estado carencial, el que afortunadamente es raro de encontrar en la población normal.

No es lo mismo ingerir las vitaminas de su fuente original como ser de frutas o verduras, que obtenerlas de forma aislada a través de un suplemento. Nuestro organismo ha sido diseñado para obtener las diferentes vitaminas de alimentos que, además de combinar una gran variedad de ellas de manera simultánea, proporcionen una adecuada cantidad de fibra, esta última, muy importante para el correcto funcionamiento del microbioma intestinal en el proceso de absorción vitamínica.

Así que la costumbre de estar ingiriendo o inyectándose continuamente vitaminas no tiene el respaldo de la ciencia, al contrario, puede ser dañina.

Para aquellos que se sienten mejor cuando se inyectan, quiero decirles que probablemente sea un efecto psicológico, que bien puede estar enmascarando un estado de ansiedad o de depresión oculta. En el caso de los deportistas que quieren mejorar su condición atlética les insto mejor a comer saludable (ver, «¿Qué tienen en común Lionel Messi, Tom Brady, Novac Djokovic y Lewis Hamilton?«), entrenar con conocimiento y descansar lo necesario, que son los elementos claves del rendimiento deportivo.

Compártelo:
Tags: